Apuestas y pronósticos deportivos desde USD 1 proliferan en el país

El sábado 10 de julio, Juan Andrés encendió el computador y empezó a buscar los pronósticos del partido entre Argentina y Brasil que se diputaba ese día. Para él, esa jornada se jugaba más que la Copa América. Él apuesta en línea.

Cada día, desde las 06:00, revisa a qué deporte “le va a ir” y lo consulta, por Telegram, con un grupo de 20 personas llamadas ‘tipsters’ que “dan resultados certeros”.

Ellos, además, le dicen qué partidos hay ese día, cuánto apostar y en qué aplicación.

Apuestas en línea como estas no solo son sobre fútbol. Las aplicaciones incluyen pronósticos sobre tenis, béisbol, carreras de caballos, básquet e, incluso, de la película que se llevará un Oscar o el ganador de una contienda electoral.

Para la final de la Copa América, Brasil se proyectaba como el más opcionado en una de las aplicaciones que Juan Andrés usa. Como ese país figuraba como el posible ganador, tenía que apostar montos más altos. Jugó USD 320 por la selección de ese país, lo que le dejaría USD 570 si ganaba.

Como el monto era alto, pasó toda la mañana y tarde frente al computador monitoreando cómo estaban las páginas de pronósticos para saber si lo que hizo estaba correcto.

Los ecuatorianos usan siete plataformas extranjeras de apuestas, incluidas las deportivas, en las que se puede jugar desde USD 1 según la ‘app’.

Las cifras se desprenden del catastro de plataformas de servicios digitales internacionales, cuya actividad está gravada con IVA a partir de septiembre pasado. Desde ese mes, los usuarios han movido USD 2,5 millones en esos sitios. El IVA recaudado fue de USD 298 649.

Pero también hay plataformas radicadas en el país.

Juan Andrés siempre tiene dinero disponible o cupo pagado con tarjeta en las dos ‘app’ deportivas que usa: una local y otra internacional. Lo hace “por si se presenta una buena oportunidad”.

En el país hay 16 empresas activas, cuya razón social es la explotación de instalaciones de juegos de azar y apuestas, como casinos, bingos; y servicios de juegos de azar, incluidos los de azar en línea. El listado, proporcionado por la ‘Súper’ de Compañías, incluye a dos firmas de pronósticos deportivos. Las 16 firmas fueron constituidas desde 2016. De ellas, la mitad se creó en 2021.

En el país los juegos de azar y apuestas están prohibidas desde 2011 tras la consulta popular donde la población rechazó estas actividades por un tema de salud pública. Y el Art. 236 del Código Penal establece de uno a tres años de cárcel para quien administre u opere casinos, salas de apuestas o negocios de apuestas y juegos de azar.

Para Sportbet, una firma local que se constituyó en 2015 y empezó a operar a finales del 2019, los pronósticos deportivos a los que se dedica no caen en esa prohibición.

María Augusta Díaz, gerenta de la firma, explicó que la empresa se abrió luego de todo un análisis legal. “Los pronósticos deportivos no estaban dentro del Decreto 873 del 2011 con el que se cerraron los juegos de azar”. Con ello, hicieron consultas a la propia ‘Súper’ de Compañías que no puso reparos, dijo Díaz al señalar que incluso pagan impuestos.

Ella argumenta que los pronósticos deportivos no son juegos de azar. “El pronóstico o la apuesta deportiva no es aleatorio, por ende no tiene componente de azar porque no maneja ningún sistema generador de números aleatorios que es lo que tiene una máquina de casino, sino que necesita de destrezas, de estadísticas, sino la gente va a perder”.

Uno de los locales de esta firma se ubica en una isla de un centro comercial en Quito. El sitio tiene seis computadores. El encargado asesora a la gente sobre cómo abrir una cuenta y cómo hacer los pronósticos. Como gancho, da un cupo de USD 5 gratis para la primera apuesta. Las recargas se hacen en efectivo en esa isla o por transferencia bancaria.

El Ministerio de Gobierno dijo que “no tiene conocimiento bajo qué norma legal operan estos negocios o qué autoridad autoriza su implantación”.

La ‘Súper de Compañías señaló que, “efectivamente, el artículo 236 del Código Penal prohíbe las actividades de juegos de azar y apuestas”. Consultada sobre por qué permite operar a estas firmas si están prohibidas, respondió que desde 2014, tras una reforma legal, ya no debe autorizar la constitución de empresas, sino hacer un control ‘expost’. Y, dijo que, si bien las firmas están registradas en este ente, esto “no significa que operen”.

El ente ‘deduce’ que no están operando porque cinco firmas constituidas en 2016, 2018 y 2020 no han entregado balances. Otras ocho no tienen aún la obligación de presentarlos porque abrieron en 2021. Y el resto no registra ingresos.

El ente anunció que hará inspecciones a las firmas cuya razón social sea apuestas y juegos de azar para verificar si se ajustan a los requerimientos legales. Y aclaró que no es el encargado de controlar páginas web.

Juan Andrés lleva siete meses apostando, inició con USD 10, Uno de los motivos para jugar fue una baja salarial. Quería obtener ingresos extras. También está la adrenalina. “Cuando gano me siento feliz”.

Pero así como ha ganado, ha perdido, en una ocasión incluso USD 800 de golpe.

La psicóloga Paulina Barahona asegura que muchos apostadores en línea pueden llegar a sufrir ludopatía, una adicción patológica a los juegos de azar y apuestas que afecta la estabilidad económica, la personalidad, genera bajo rendimiento escolar o ausencias del trabajo.

Barahona cree que la facilidad de acceso al Internet y redes sociales ha propiciado una ludopatía ‘online’ que ha ido creciendo entre los jóvenes.

Para dedicarse más a las apuestas, Juan Andrés dejó su empleo de ocho horas al día en marzo pasado. “Preferí uno de media jornada para tener horas libres, aprender y ganar”.

Al verlo todo el tiempo en el teléfono, su madre le pidió que cierre esas ‘app’. “Cuando se le pase (la preocupación), le diré que es un hobbie, como cualquier otro, y volveré a jugar. Lo sé controlar”. En la final de la Copa América, Brasil perdió y Juan Andrés los USD 320 que le apostó, casi su salario del mes.

Fuente: https://bit.ly/3hOj5o0

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